Pasando el rato...

10 años 9 meses antes #44118 por Konrad
Mientras espero mensajes astropáticos desde Bonaventure para que me comuniquen novedades sobre la campaña de reconquista de la ciudad, os cuelgo aquí un relato que conseguí extraer de las criptas de más alta seguridad de la Inquisición en Terra.

La información es vital para la supervivencia del Imperio en un futuro próximo.




El Ladrón

Un mundo sin nombre giraba en el vacío, dando vueltas alrededor de su lejano sol. Un mundo sin nombre que seguía su inexorable camino entre el éter, girando como una peonza sobre sí mismo, lentamente, cansado por los eones de fidelidad a una distante y moribunda estrella, de luz tenue y fría.

Un mundo que no aparecía en ninguna de las cartas de navegación de los últimos diez mil años. Un mundo como miles más, desperdigados por el espacio. Una roca de núcleo metálico, un lugar donde los vientos barrían a cientos de kilómetros por hora los valles de roca polvorienta y reseca. El paisaje, cortado salvajemente durante su juventud: profundas simas, altos acantilados, caprichosos pináculos de roca.

Los glaciares avanzaban lentamente, tallando la fría superficie. Las olas de lagos y mares de amoníaco rompían contra las duras rocas volcánicas negras, rompiéndolas y creando caprichosas estructuras: agujas puntiagudas, escarpados muros verticales, fantasiosos puentes…

En uno de aquellos acantilados, colgada sobre un mar de amoníaco, se erguía desafiante contra los elementos de un mar violento y un cielo siempre tormentoso la fortaleza. Tallada en la misma roca, se alzaba mil metros. A un lado, sus verticales paredes se fundían con el muro de roca que descendía hasta las olas. Al otro, los altos muros nacían de la nieve. Su estructura era un gigantesco prisma, del que nacían pináculos y cúpulas. La superficie estaba cubierta de arbotantes y balconadas.

Durante miles de años la fortaleza se había erguido allí, solitaria, ocultando su interior a un Universo siempre cambiante, preservando su estado primigenio y sus misterios. Apenas un reducido grupo de personas sabía de su existencia, e incluso entre éstas, sólo unos pocos sabían que era lo que ocultaba. Pero ni siquiera estos mismos sabían que era exactamente lo que los muros guardaban.

Una brillante estela cruzó el cielo. En muchos años, ninguna otra estela similar había penetrado entre las nubes de aquél mundo. Hacía siglos que ninguna nave perturbaba la existencia de aquél mundo.

La nave siguió su trayectoria, volando sobre el mar de amoníaco. Las violentas olas se agitaban bajo ella. Era una pequeña cañonera de color negro, una nave adaptada tanto al vuelo espacial como al atmosférico. Prosiguió su trayectoria sobre el mar hasta llegar a la costa. Penetró en un valle helado, donde realizó un último giro, para aterrizar a las puertas de la inmensa mole de granito.

La cañonera se posó sobre la nieve y el polvo. Diez figuras salieron por la escotilla delantera, como vomitadas por un ave de presa mastodóntica. Avanzaron a grandes trancos sobre la nieve, hacia las inmensas puertas de bronce. Ni el frío glacial ni la atmosfera venenosa parecía importunarles lo más mínimo. Eran gigantes de dos metros y medio, enfundados en pesadas servoarmaduras de color negro noche.

Llegaron frente a las puertas. Dos gigantescos portones de metal de cien metros de altura se encontraban cerrados. Su superficie parecía estar laboriosamente grabada, pero los milenios de intemperie habían acabado con los finos relieves. Un de las figuras dio un paso adelante. Los goznes chirriaron, la puerta se abrió. Entraron al interior. Una cámara de cientos de metros de altura, en la que apenas se divisaba el techo. Tras ellos, las puertas volvieron a cerrarse, y quedaron sumidos en la oscuridad. Oyeron un tenue silbido cuando la atmosfera escapó, y otro cuando de nuevo volvió a entrar aire. Una cámara estanca, sin duda.

-Presión normal, atmosfera respirable.- Dijo uno de los hombres.

Frente a ellos, se abrieron otras puertas, y la luz entró en la cámara. Las lentes polarizadas de sus cascos les permitieron no parpadear. Así, vieron una figura que avanzaba hacia ellos solemnemente. Era una mujer ya anciana, ataviada sencillamente con un pesado hábito gris cenizo. En su cara, surcada por las arrugas, no había el más leve rastro de pelo: su calva, pálida y apergaminada, brillaba a la tenue luz que provenía de las puertas.

-Mi nombre es Hadassah, Guardiana de las Palabras y Suma Conservadora del Relicario. Sed bienvenidos a este lugar, espacio para la meditación, donde se preserva el saber del pasado de un turbulento presente.

Con las manos entrecruzadas sobre su pecho, hizo una leve reverencia. Ninguna de las altas figuras de armadura negra le correspondió.

-Nobles visitantes, mucho ha pasado desde que nadie puso sus pies aquí. Varias generaciones de conservadores han trabajado y muerto desde nuestro último visitante, el noble Lord Inquisidor Vangelis. ¿Acaso vosotros, nobles visitantes, venís en su nombre?

Tras su ornamentada máscara dorada, el más adelantado de los recién llegados sonrió, esbozando una sonrisa sardónica.

-Podríamos decir que sí. Nuestro señor nos mandó venir en busca de cierto artefacto que se oculta en lo más profundo de esta fortaleza.

La mujer replicó, sin perder ni el aplomo ni la actitud servil.

-Lo lamento noble señor, pero no puedo hacerle entrega de tal objeto, sin antes comprobar que su solicitud cuenta con el aval de los Maestres Inquisidores. ¿Podría decirme su nombre?

-Por supuesto. Mi nombre es Zaraphiston, codiciaro en jefe de la Legión Negra, y vengo en nombre de señor, el gran Abaddon.

La cara de la mujer mudó en una expresión de puro terror. Los ojos se le dilataron, el pulso le tembló. Zaraphiston sacó su pistola de plasma de la funda y apuntó a aquel rostro congestionado.

-Lo siento Guardiana, pero no creo que sus maestres me den permiso para tomar el artefacto. Si no le importa, lo cogeré sin su beneplácito. Sepa que no me gustaría disgustar lo más mínimo a mi señor, como supongo que usted tampoco haría.

Apretó el gatillo. El cuerpo decapitado de Hadassah cayó al suelo, con su cuello aún humeante. Zaraphiston se dirigió a los hombres que había detrás de él.

-Neishapur, suelte a sus hombres. No quiero ni una de esas ratas de biblioteca con vida.

El marine respondió con un rugido brutal. Sus hombres entraron en tromba en el edificio, gritando como posesos. Tras ellos, sosegado y tranquilo, Zaraphiston entró. Dejó la muerte y la matanza a manos de Neishapur y los suyos. Él tenía un objetivo más elevado.

La última copia del legendario Necroteuco.

[img:rl5ziuli]http://i674.photobucket.com/albums/vv106/feofitotu/shooter-1.jpg[/img:rl5ziuli]

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10 años 9 meses antes #44342 por Ragnar
Está guay, piensas continuarlo??

Por curiosidad, una fortaleza, por muy secreta que sea, que guarda un objeto tan valioso, no debe estar muy protegida? Lo mismo me estoy adelantando, pero me choca mucho que lleguen unos marines espaciales traidores y entren así como así...xd

Y respecto al necroteuco, no salía en los libros de Einserhon? como libro para invocar y controlar demonios, entre otras cosas.

Un saludo y gracias por el relato.

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10 años 2 meses antes #50670 por nomoresorrow11
me agrado la educacion de Zaraphiston...bueno hasta que le volo la cabesa a la vieja :blink: jaja

muy buen relato si lo continuas avisa por que esta genial

Espero el tiempo aguarde mientras el fuego consume vustras entrañas ante la indecicion de sus destinos...The Time Dye Waiting

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10 años 2 meses antes #50698 por Grimne
¡AAAAAAAAAAAAH, el Necroteuco! ¡Avisad a los Caballeros Grises! ¡Que venga el Ordo Malleus! ¡Quemad el libro! ¡Quemad la biblioteca! ¡Quemad el planeta! ¡SOCORROOOOO! :laugh:

[img:3ppbkf6b]http://img33.imageshack.us/img33/6517/firma2joy.jpg[/img:3ppbkf6b]

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10 años 2 meses antes #50898 por deus
mejor avisad a einsenhorn......... bueno no ta desaparecido, buen relato.

"La única respuesta posible a la traición, es la venganza" "ningun plan sobrevive al primer contacto con el enemigo"

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10 años 1 mes antes #51813 por JStryfe
Oh!!!
If this story had more extension would be a great short stories.

More please...

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