La Saga Eterna

12 años 7 meses antes #27887 por Iyanna
La Saga Eterna Publicado por Iyanna
Una remake de una serie de historias que escribí en otro foro. Posiblemente se os haga pesado de leer porque es un tocho escrito en plan bíblico a posta, a medio camino entre los olemne y el interminable rollo insufrible. Que no os extrañe por tanto que haya tantas 'Y entonces...' y una mala separación de temas entre párrafos. Es totalmente deliberado, of course.

Si alguien tiene la paciencia de titán que hace falta para leérselo, que me diga luego qué tal. ^_^


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“Se cuenta que entonces la Diosa Oscura quiso escapar de su prisión, para lo que dio a luz de su vientre virginal a las más terribles abominaciones. Y que estas criaturas corruptas surgieron del abismo de su prisión y recorrieron los enrevesados y engañosos caminos del Inframundo hasta llegar a las Puertas de la Victoria de la Luz donde combatieron con la Guardia de la Vigilia Eterna. Cuatro se dice que fueron los Hijos Predilectos de la Diosa que comandaban las huestes de demonios en aquel entonces, cuyos nombres se transcriben a continuación como advertencia a todos aquellos que lean estas palabras.

Valakas el Devorador, el Dragón de Fuego o la Abrasadora Llama, que destruía por el placer de destruir y que engullía a sus adversarios en un mar de llamas que consumían tanto el cuerpo como su alma de sus víctimas. Y se relata que Valakas desafiaba a los campeones de la Guardia de la Vigilia Eterna y los mataba uno a uno quedándose con sus insignias como premio, y que fue así como el Estandarte de la Mañana se perdió para siempre al arrancárselo de las manos a Jodrel el Puro, Paladín Personal de la Diosa Aral.

Grummarch el Viejo, también llamado el Dragón de Tierra o el Portador de Muerte, que se lanzó sobre Guardia de la Vigilia Eterna y mató a muchos con sus poderosas garras y sus afilados colmillos. Se cuenta que los conjuros no funcionaban en él y que las flechas rebotaban en sus escamas, y que su aterradora presencia robaba el valor de los corazones y doblegaba la mente.

Freyalaise la Bella, la Dragona de Agua o la Que Siembra Discordia, cuyo susurro embotaba la mente e inducía a los hombres a traicionarse. Aún se narran oscuras leyendas de cómo sembró el caos y la desconfianza causando la muerte de tres grandes reyes a manos de sus propios caballeros y de cómo solamente Aranderiel, Alto Rey del Bosque Oculto escapó de sus maquinaciones.

Faralae Tormenta Inquieta, la Dragona de Aire o el Terror Invisible, que nunca podía ser capturada ni acorralada y causaba la muerte de forma rápida e inesperada. Ni siquiera las Puertas fortificadas pudieron contener la furia de esta bestia que mataba como quería y donde quería en una espiral de destrucción sin límites ni forma.

Y los Cuatro Hijos Predilectos y sus huestes destruyeron a la Guardia de la Vigilia Eterna, derruyeron sus murallas y mataron a sus capitanes, pero al llegar a las Puertas de la Victoria de la Luz no pudieron cruzarlas, y entonces grande fue su furia. Y durante los siguientes veinte años pusieron sitio a la Puerta y la atacaron cada día y cada noche, pero sus esfuerzos eran inútiles contra una puerta bendecida por la propia Aral de la Luz. Y entonces se dice que Onthar el Bendito, emperador de Emneth y Ungido por Aral reforzó las Puertas, reconstruyó la Guardia y luchó contra las hordas de la Diosa Oscura, saliendo siempre victorioso y siendo entonces merecedor de grandes honores.

Pero también se cuenta que el decimotercer día de la batalla contra los Hijos de la Diosa Oscura, mientras perseguía a un grupo de derrotados demonios se encontró con una mujer prisionera en una infecta mazmorra y quiso saber quién era. Y la mujer le dijo que era un Alma Perdida condenada al Inframundo, y que su sufrimiento no tendría fin. Pero Onthar el Bendito la liberó y la condujo hasta el otro lado de la Puerta, donde la Luz del Sol tocó su piel y la vida le fue devuelta. Y viéndola tan hermosa y llena de vida el Emperador declaró que esto era bueno, y se la llevó a su capital Naal, donde la hizo su esposa y la sentó junto a él en el trono. Tal fue el regocijo de Onthar y su pueblo que descuidaron la defensa de las Puertas de la Victoria de la Luz e hicieron mandar de vuelta a la mayoría de sus ejércitos, y por primera vez hubo paz en el mundo.

Transcurridos trece años de los esponsales del Emperador y habiendo tenido éste cinco herederos con su mujer a la que todos llamaban Alma la Renacida, las huestes de la Diosa Oscura atacaron de nuevo las Puertas de una forma que no habían esperado. La Traición se cebó en los defensores y así la Guardia de la Vigilia Eterna luchó contra los ejércitos del Emperador, y mucha sangre fue derramada ese día, y entonces las Puertas cedieron y los Hijos de la Diosa Oscura abandonaron el Inframundo. Fue Freyalaise quien consiguió enemistar a los soldados del Emperador y a la Guardia, y quien movió los hilos en la sombra para que se destruyesen mutuamente, por lo que su nombre fue entonces considerado sinónimo de Traición y maldecido mil y una veces a lo largo de los siglos.

Sin embargo, cuando Onthar llegó al frente de sus ejércitos e hizo frente a los Hijos de la Diosa descubrió que estos no tenían el empuje ni la resolución de antaño, y fueron derrotados y dispersados fácilmente, obligándolos a regresar al Inframundo. Y entonces el Emperador descubrió que los Cuatro Hijos Predilectos habían desaparecido, ocultándose en distintas partes del mundo. Y aunque las Puertas de la Victoria de la Luz volvieron a ser selladas y su Guardia restaurada, no pudieron ser encontrados.

Temeroso el Emperador de lo que podría ocurrir si los Cuatro Hijos Predilectos podrían hacer libres por el mundo reunió en su palacio a los reyes de cien naciones y les urgió a buscar pistas sobre los Cuatro, comenzando entonces la Era de las Grandes Gestas en las que muchos héroes partieron a tierras lejanas donde se enfrentaron a cientos de peligros y descubrieron mil maravillas, mas ninguna noticia de los Cuatro llegaba hasta Onthar, que se consumía de preocupación en su trono.

Y entonces fue cuando una Profecía empezó a viajar de boca en boca por la ciudad de Naal, una Profecía que helaba la sangre y desesperaba a cuantos la escuchaban. Y el Emperador llamó a quien contaba la Profecía y en su palacio se presentó un mendigo harapiento vestido con túnica y sandalias y portando un bastón de madera, que habló de la siguiente forma. “Os digo Emperador Onthar que los Cuatro volverán y tu descendencia han de Devorar, y que Aquella que Está Prisionera andará bajo la Luz de nuevo”. Oídas estas palabras y sabiendo que eran ciertas el Emperador se desesperó y ordenó redoblar la guardia, más sus esfuerzos no sirvieron de nada.

Y es que sucedió que Ontharel, hijo primogénito del Emperador y Gran Maestre de Emneth se encontraba de viaje en el norte del Imperio cuando de repente las montañas temblaron y el suelo escupió llamas, los hombres murieron abrasados y los bosques ardieron. Y entonces Valakas se levantó sobre su ejército y devoró a Ontharel y dispersó a sus hombres. Sin embargo pese a su victoria Ontharel había clavado su espada profundamente en las entrañas de Valakas, lo que le había debilitado, y entonces los Magos de la Gran Biblioteca pudieron encerrarlo en las Tierras Quemadas y lo más profundo del Volcán Ceniciento.

Y largo fue el sufrimiento del Emperador.

Tiempo después fue Onthil, segundo hijo del Emperador y hábil diplomático y experto en el uso de la Magia quien halló su muerte en manos de Grummarch, quien atacó a su comitiva cuando estaba en tierras del Rey Enano Thalabraim II. Aunque Grummarch mató a Anthil y su hueste, el Rey Thalabraim juró vengarse de la afrenta y marchó junto a sus mejores hombres a la caza de Grummarch, cercándolo en el Valle del Arroyo de Plata. Y con cada golpe diez enanos morían, pero diez más ocupaban su lugar, y Grummarch se sintió acorralado. Y entonces el Rey desafió al Dragón de Tierra y luchó contra él. Su Hacha Encantada atravesaba las escamas de Grummarch, y su Armadura repelía los zarpazos del Dragón. Aún se cantan largas canciones en honor de Thalabraim el que derrotó al Dragón, y su cuerpo está ahora enterrado en una cripta en las profundidades de Thöl Kardir, donde los Señores Enanos rinden ahora homenaje a su Rey inclinándose ante su sepulcro nueve veces, una por cada herida sufrida por el soberano en defensa del honor de su pueblo. Y así es como halló su final Grummarch el Viejo, que al final envenenó con su sangre el Valle del Arroyo de Plata que pasó a llamarse Valle de la Muerte, en el que reina atrapado entre la vida y la muerte por toda la eternidad y cuyas aguas corruptas son utilizadas por demonios y nigromantes para fortalecer sus poderes.

Y largo fue el sufrimiento del Emperador.

Se dice que Ontharaleth Hoja al Viento, tercera hija del Emperador y fenomenal cantante cuya voz rivalizaba con la de los mismísimos ángeles, encontró su final en Nieves Eternas, el recluido y pequeño Reino Élfico que se oculta en las Montañas del Titán, donde se creía a salvo de los Dragones al estar protegida por los encantamientos de los Sabios Elfos. Y se dice que fue Freyalaise quien consiguió atraer a la joven fuera del reino con la música de una flauta de madera, que era tan hermosa que enajenaba a quien la escuchaba. Los elfos de Nieves Eternas habían sido siempre amantes de la música, pero al enterarse de esto rompieron sus flautas y las consideraron signos de mal agüero, y durante cien años se negaron a cantar o tocar en su reino para honrar el recuerdo de Ontharaleth.

Y largo fue el sufrimiento del Emperador.

Se cuenta entre lágrimas que Onthaled, cuarto hijo del Emperador y gran jinete se encontró con Faralae en las Llanuras Infinitas de Limnot, al sur del Imperio, y que al verle venir hacia él y encontrándose sólo le esperó pacientemente a que le alcanzase. Entonces propuso a la Dragona de Aire un duelo de habilidad, y si ella perdía la Profecía se vería rota. La voluble bestia aceptó, y entonces Onthaled cogió su veloz montura y partió más veloz que el rayo, puesto que era el mejor caballo que ha existido nunca. Faralae se lanzó tras de él, pero no pudo alcanzarle, así que Onthaled estaba cada vez más esperanzado, puesto que si lograba escapar de ella conseguiría Romper la Profecía. Mas no importaba cuán deprisa corriese, pues Faralae no se cansaba nunca y en cambio la montura de Onthaled sí lo hacía, así que tras cabalgar siete días atravesando valles, montañas y tierras desconocidas encontró su final al caer de agotamiento en el extremo sur de las Llanuras Infinitas, donde Faralae despedazó su cuerpo y el de su montura y la escondió en una cueva.

Y largo fue el sufrimiento del Emperador.

Solamente la hija recién nacida de Onthar permanecía aún con vida cuando el Emperador, lleno de rabia, ordenó buscar la manera de mantenerla con vida a cualquier precio. Se erigieron grandes murallas, se escribieron los más poderosos conjuros y armaron los mejores ejércitos que nunca jamás hoyarían la tierra para defender a la jovencísima Onnahil, que nunca se separaba de su madre la Emperatriz Alma y que se escondía en las profundidades del Palacio del Emperador. Mas el tiempo pasaba y los dos Dragones supervivientes no llegaban. Y entonces Onthar trató de buscar la respuesta y no encontró motivo alguno. El Emperador supuso que estando Valakas encerrado y Grummarch muerto, la profecía no podría tener lugar y así se lo preguntó a sus consejeros más sabios, los cuales le revelaron al Emperador que él había tenido cinco hijos pero los Hijos de la Diosa Oscura eran cuatro, lo que significaba que el peligro no eran los Dragones supervivientes sino un nuevo peligro desconocido: el Quinto Hijo de la Diosa, que estaba destinado a acabar con su Linaje.

Entonces se lanzaron augurios y se buscaron respuestas en los cielos y el Emperador supo que era cierto, así que ordenó a sus astrólogos y sabios buscar el paradero del Quinto Hijo. Sin embargo todos sus escrutinios fueron en vano, y el Emperador murió lleno de desesperación. Poco tiempo después fue Alma quien abandonó este mundo de nuevo, y así Onnahil fue coronada Emperatriz de Emneth, cuyo reinado fue largo y próspero, la paz llenó sus fronteras y no volvieron a temerse a demonio ni a dragón durante muchos años.

Pero el tiempo pasó, las estatuas de los héroes de antaño se hicieron polvo y sus leyendas se olvidaron, y las Puertas de la Victoria de la Luz fueron desatendidas y sus defensas privadas de soldados. Y por aquel entonces era la regente de Emneth la Emperatriz Arislán, viuda del Emperador Galarand y decimotercero de la dinastía de Onthar, momento en el que un mugriento mendigo entró en palacio sin ser visto y así habló a la Emperatriz: “El Quinto Hijo ha llegado mas su destino no está aún forjado”. La emperatriz se encolerizó al oírlo, puesto que sabía que su propia hija Mylse era quien corría peligro, así que ordenó a sus más fieles sabios y capitanes que buscasen a ese Quinto Hijo. Y entonces descubrieron que había nacido en Utharness, una pequeña ciudad en las tierras de los llamados Elfos Oscuros. Y grande fue su furia. Entonces mandó un pequeño ejército y a sus mejores hechiceros a través de las montañas, donde crearon puentes mágicos e ilusiones para acercarse a Utharness por un lugar desprotegido, y atacaron matando a todos los Oscuros de la ciudad. Pero descubrieron que el Quinto Hijo había nacido de la Oráculo Oscura de Utharness sin que ésta hubiese estado desposada, y que había abandonado la ciudad huyendo junto a un grupo de fieles seguidores. Fueron finalmente alcanzados y la Oráculo asesinada, más nunca se encontró rastro de la niña que la Oráculo llevaba en brazos.

Se dice que ahora mismo la Emperatriz está buscando a esa niña, y que hará cualquier cosa por acabar con ella, pues terribles presagios anuncian que la Diosa Oscura pronto se verá libre y acabará por atravesar las Puertas de la Victoria de la Luz para traer la ruina a nuestro mundo.”



Atizó la hoguera con una rama y sonrió para sus adentros. Los cuatro chavales tenían la mirada fija en él, apenas parpadeaban, imaginándose las grandes batallas y las gestas que les acababa de relatar. Sí… era una buena historia. Se acercó la pipa a los labios y se permitió atusarse la barba con orgullo. No hay nadie como un enano para contar una buena historia, sí señor. Aunque lamentaba la ausencia de una buena cerveza.

- ¡¿Tenían espadas?! – preguntó uno de los chiquillos mientras se ponía a hacer gestos - ¿Y luchaban así?
- ¿Mmmmm? – gruño Runnar
- ¡No, no! ¡Es así! ¡Memo!

La chavalería se levantó al unísono y empezó a gritarse y a zarandearse mientras Runnar volvía a gruñir un poco. Al menos los había mantenidos entretenidos un rato, y eso era algo que ya de por sí merecía la pena.

- ¡Hu! ¡Tío Runnar! – una vocecita cantarina le hizo volverse pesadamente - ¿Cómo son los Dragones?

La vocecita pertenecía a una pequeña Elfa Oscura que apenas levantaba medio metro del suelo. Estaba adormilada, pero con los ojos abiertos como platos, lo que evidenciaba que había estado quedándose dormida a ratos durante todo el relato.

- Pues… bueno… - Runnar mordió la pipa tratando de reunir algo de imaginación – Eran grandes y con escamas.
- ¿Escamas? – Chass parecía confundida - ¿Y tenían alas? ¿Y volaban? ¿Y echaban fuego por la boca?
- ¿Eh? Errrrr… supongo que sí – balbuceó
- ¿Y se comían gente así? – abrió la boca de par en par y se metió la mano dentro rugiendo
- ¡¿Ya estás haciendo tonterías otra vez?! ¡A la cama! ¡Vamos!

Runnar agarró a Chass en brazos y cargó con ella mientras seguía haciendo un montón de preguntas sobre Dragones. Suspiró. A él le daban igual las Profecías, los Imperios y las Diosas Oscuras. Él se había encontrado un bebé abandonado en medio de una carnicería, eso era ni más ni menos lo que había ocurrido, y no tenía intención de que fuese distinto. El futuro no estaba escrito, dijese lo que dijese un advenedizo hechicero que sólo sabía mirar las estrellas y decir tonterías.

- Mañana llegaremos a Aglarönde así que tienes que descansar.
- ¿Me comprarás una muñeca nueva?
- No.
- ¿Y un tarro de miel?
- Tampoco.
- ¿Por qué?
- Porque no.
- ¿Y por qué no?
- ¡He dicho que no y basta!
- ¿Pero por qué no?

Sus voces se perdieron entre las sombras.




Iyanna

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12 años 7 meses antes #27940 por Simud
Respuesta de Simud sobre el tema Ref:La Saga Eterna
Esto si que es un mixto, cosas de fantasy, de 40, ¡¡hasta de la biblia!!, e incluso me he acordado de la historia interminable...en fin que en resumen me ha gustado, creo que se podría hacer hasta una buena peli de ello, pero eso ya es crema de otro pastel por que me está entrando un sueñecillo...quizas mañana me encuentre un tarro de miel.

Kharma por el entusiasmo.

La victoria se mide con sangre, sea tuya o la de tu enemigo.

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12 años 7 meses antes #27997 por Konrad
Respuesta de Konrad sobre el tema Ref:La Saga Eterna
Un muy gran relato. me gusta ese tono de fantasía oscura que le imprimes, y el uso de los clichés propios del género pero sin caer en un más de lo mismo. Como usar D&D para describir el Apocalipsis.

Muy bueno. Karma pa tí.

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